Jorge Martínez, Ex alumno
Tabea Lang, Voluntaria
Soy Jorge Alfredo Martínez Hernández. Quiero hacer un gran reconocimiento por haberme brindado tanto apoyo para yo poder estudiar, estoy eternamente agradecido contigo con los maestros que la integran y por tu tan incomparable directora Emilia Camarena García. Gracias Emi por haberme abierto las puertas de par en par. Gracias a ese apoyo de mis papás y el de ustedes pude llegar a la secundaria y yo pienso que voy a llegar aún más alto.
Cuando mis papás llegaron a esta escuela igual que yo aprendieron tantas cosas que ahora ponemos en práctica. Cuando yo era pequeño a mis papás se les había cerrado el mundo decían no va a poder caminar no va a poder jugar, no va a estudiar. Pero cuando conocimos a la directora Emi todo lo que decían mis papás no era nada cierto, ni una cosa de las que dijeron salió cierta.
Por eso escuela Helen Keller su nombre lo llevo en alto, yo tu nombre lo considero de mi familia una familia especial con la que puedo contar mucho. Gracias escuela, gracias escuela Helen Keller por tu apoyo, siempre tu nombre lo llevaré en alto.
Adiós, estas palabras que escribí son pocas a comparación a todas las que me ha brindado.
P.D. Gracias Emi por haber venido hasta Cocula a brindar tu apoyo, recuerda te quiere mucho Jorge Alfredo
“No podemos hacer grandes cosas, sólo pequeñas cosas con gran amor”
Hola, me llamo Tabea y soy de Alemania y trabajaba como voluntaria en la escuela Helen Keller. Aunque solo fue un mes a la escuela aprendí muchísimo y fue una experiencia que nunca olvidaré.

Entré en la clase de preescolar sin tener ningún imaginación que me va a esperar. Un niño vino y puso sus manos y las mias y las acarició. Como tienen una discapacidad visual, tienen sentimientos muy buenos de tocar, de oir y de oler. Siempre me ganaron con este.
Como antes de mi servicio aquí, no supe nada sobre la discapacidad visual, aprendí mucho y la más importante era como los niños me enseñaron que la vida es maravillosa. Siempre estaban riendo y jugando. Claro que es difícil vivir sin ver y tienen muchos obstáculos, pero era tan padre ver como avanzaban cada día un poco más.

Muchas gracias por enseñarme tantas cosas valorosas, por darme sonrisas y por mostrarme su vista de vida.
Gladis Trejo, Voluntaria Maestra de Inglés
Teresa Hernández, Mamá de Diego
Haber tenido  la grandiosa oportunidad de conocer y pasar tiempo con estos pequeñines sin duda ha cambiado mi forma de “ver” la vida.
Sin lugar a duda puedo decir que ha sido más lo que ellos me han enseñado de lo que yo he podido aportarles. Me han enseñado que ver no es una acción que se ejerce solo con los ojos y que va mucho más allá de percibir imágenes, me han enseñado que la discapacidad en una parte de tu cuerpo aumenta la capacidad en el resto, me han enseñado la importancia de percibir los pequeños detalles que hacen grandes diferencias entre las personas como tu olor, el sonido de tu voz o la firmeza de tu tacto, pero sobre todo me han enseñado a perder el miedo y la inseguridad sobre mis propias capacidades, que “del piso no pasas” si te caes, que te limpias si te ensucias, que te ríes si te equivocas y lo más importante,  que pedir ayuda es ofrecer un regalo para quien la brinda.
Y comencé a vivir cuando mi hijo Diego nació con discapacidad visual.
Soy Teresa Hernández Díaz al cumplir mis 35 años me convertí en mamá. Vivo en San Julián, Jalisco. i Qué experiencia tan maravillosa, mi esposo Mateo y yo anhelábamos la llegada de nuestro hijo.
Al nacer nuestro Diego los médicos nos dijeron que algo no estaba bien en el recién nacido. Qué impacto sentí. Desde ese día comenzó un camino interminable: Hospital, médicos, quirófanos, psicólogo, escuela especial. Diego fue atendido quirúrgicamente en 8 ocasiones, desde antes de cumplir el año.
En la búsqueda tuvimos la dicha de encontrarnos con la Escuela Helen Keller. Nos acogieron con gran respeto y tolerancia, pues en mi dolor yo no confiaba que hubiera una solución ante esta experiencia que devastaba a mi familia. Confíe, encontré fortaleza y el compartir con otros padres de familia que vivía lo mismo, nos fue ayudando a superar nuestro duelo. Me dispuse a recibir y aprender lo que la institución ofrecía para la formación e integración de mi hijo.
Desde estimulación temprana, el preescolar y ahora la primaria. Observé que Diego tenía un desarrollo como cualquier niño disfruté cada logro con admiración y un profundo agradecimiento para la escuela H. Keller. Lo mejor estaba por venir me enseñaron el Braille, ábaco (en este último necesito estudiar me cuestan las matemáticas).
Veníamos continuamente a Guadalajara pues Diego estaba integrado en una escuela regular en San Julián, fue aceptado e integrado en cada grado que iba cursando desde preescolar hasta cuarto de primaria. Emilia Camarena directora de Helen keller iba a San Julián a apoyar la integración de Diego en los diferentes grados que iba cursando. En San Julián Diego era el único niño con discapacidad visual y llamaba la atención sus materiales, el braille y como él llevaba el mismo proceso de enseñanza aprendizaje que sus compañeros. Él participaba en algunos eventos de la escuela tanto artísticos como académicos. Cabe mencionar que no fue fácil, pero han sido más los aciertos a pesar de incontables dificultades.
Ahora agradezco profundamente a la comunidad Educativa de Helen Keller por la Formación lntegral que hasta el día de hoy recibe nuestro hijo Diego.